María Belén Mateos Galán

Letanía de recuerdos

 

Una letanía de recuerdos
reverbera a golpes la inocencia,
dejando inflamada la herida que se pudre en la última palabra.
Juegos que se funden al sol,
como esa piel de cera
que pierde el candor de la niñez.

Pausa alborotada
en el cemento
silente de inocencia…

Todo verso provoca un perfume que acaricia el rigor de un poema.

M. Belén

libro con flor marchita

Compás desubicado

 

Nubes rotuladas y
armonía cromática
almizclada en un pentagrama.
Sumisa cellisca
que arquea el ramaje desubicado
y hojaldrado del estío.
Vestidura en un crepúsculo baldío
entre páramos de lenguaje y
perfume abrótado de notas
que marchitan encuentros afrutados de melodía.

Compás desubicado e irremediablemente asonante.

M. Belén

arbol con notas musicales

 

Evoca el abismo a quien le llama

Carta rey de la muerte

Evoca el abismo a quien le llama.
Olvida el eco de quien le estremece.
Silencio en la huella de un desencuentro.
Noche tatuada en el envés de una baraja.
Geometría de un cartón marcado.
Contienda de siluetas…

Pesadumbre en el juego que se extingue.
Efímeros segundos en la partida de una mirada.
Gemido hilvanado en la tela de unos labios;
utopía desgarrada en un fondo de lluvia hostil;
fugaz en su último estertor y consumida en arrogancia.

M. Belén

Estar en las nubes abiertas

Hoy no es viernes, lo sé. Pero el Creativo deambula por los días y las noches. Fernando Vicente nos propuso un vídeo muy tentador. Una frase a elegir, una historia que crear.
un…

Nubes

Fotografía de Hengki Koentjoro

 

UN ESTAR EN LAS NUBES ABIERTAS

Querida Clara:

Ámame cuando el tiempo exista entre nosotros. Cuando el alba nos despierte y nos acaricie la mejilla prendida en rubor. Cuando las sábanas nos envuelvan buscando ese beso anhelado y ese verbo pronunciado de amor. Ámame en el silencio de un roce, de un susurro, de un querer ser y estar en un solo cuerpo.

Quiéreme sin medida, sin normas, sin tropiezos. Quiéreme un solo segundo o una vida entera, pero hazlo con el aroma que contiene el deseo, con el secreto bordado en la piel abierta de la entrega, con el fragmento de lluvia que llora el cielo.

Soy ese soplo de vida que te respira entera y te tatúa en el corazón un solo latir acompasado con el tañido de una campana que predice y suena a pasión.

Te dejo esta carta plena de sentimientos, para que al leerla sientas la belleza que esconden sus palabras trazadas con la pluma de mi alma.

Te amo, te siento, te sé.
Roberto

María Belén Mateos Galán

 

Viernes creativo: escribe una historia
Hoy toca un #viernescreativo muy atípico. Os propongo que juguéis con la frase hecha de vuestra elección, con su literalidad y las imágenes que sugiere, y creéis algo distinto. Retorced las …

ELBICNARANJA.WORDPRESS.COM

 

Reflejo en el suspiro de un espejo

Reflejos-en-espejos-dentro-de-espejos

Tiempo de reflejo en el suspiro de un espejo. Imagen que se hace irreal ante una sombra que muestra lo que ves y esconde el recuerdo.
Acelerados sentimientos que rompen lo invisible y revelan lo imperceptible.
Todo un despropósito para conocerte, pues lo que sugiere no es y lo que silencia es lo que eres.
Espiral de vida en una imperfección que adolece.

María Belén Mateos Galán
microrrelatosypoemasdemariabelen.es

 

Armonía de sentidos

La astilla se hace polvo
Y agoniza en un tiempo imperfecto,
que se pierde en un instante tañido de deseo.
El aroma a fruta se almizclera con el sudor
de un acorde suspendido
en la sombra lúgubre y ebria
de virutas de acústica.
Un panal de canela y plata
se agrieta al ínfimo compás
de un latido de guitarra,
susurra silencio… proclama hebras
y sílabas aladas…
Orfebre de cuerdas que equilibran
los sentidos, y
mil partículas de notas
se desgajan al tocarlas.
Tejido de piel a dos manos
en la fiel madera que repica en
el eco de tus labios
al rozarlos un arpegio agudo
e infinitamente disonante.

M Belén

(Imagen de Nikki Smith)

Armonia de sentidos

 

Cuestión de gustos

Comevientos #2

 

Y ahí estaba, encima del tejado con su gesto endurecido y su pétreo cuerpo. Yo lo contemplaba cada mañana, observaba su grotesco rostro, su retorcida figura y ese brillo en su piel al despuntar el alba. Ni siquiera sé en que momento llegó a nuestras vidas.

Me acostumbré a él a los dos meses. Ya no pregunto nada. Sé que los días son míos y las noches suyas. Mi mujer esta encantada, dice que esta gárgola no es tan mala, que le ayuda a evacuar las hojas de las canaletas y en la cama no es tan frío como aparenta.

María Belén Mateos Galán

Fotografía: IGNACIO IGLESIAS

 

Piel abierta

Todo era tan extraño… sus posturas, su temple, su no sé qué que da lo mismo o lo mismo da. Pero ni era lo mismo ni me daba lo mismo. Un cruce de piel y lengua que me tenía ensimismado sintiendo y “desintiendo” a cada golpe de fotograma. Un estar queriendo y deseando estar.

Y ella ahí… estupenda, receptiva, con labios, gemidos y miradas depravadas que me llevaban al más alto éxtasis.

Todo verdad y mentira, todo un dar y recibir, todo un cúmulo de sensaciones que explotaban en el sentir y se amilanaban en la realidad del vivir.

Luego tras la pausa, que llega a la pasión, una molécula se hizo fuerte y deshizo la piel que tan expuesta quiso sentir emoción.

No somos nada… Y esa nada nos envuelve sin decir un te quiero y sin sentir una piel expuesta a amar y recibir.

María Belén Mateos Galán
Facebook »

Meteor – Narcose from Meteor on Vimeo.

Aportación al Viernes creativo de Fernando Vicente (a ser posible, leer escuchando esta música): https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/01/22/viernes-creativo-escribe-una-historia-125

 

Cuento de Regalo de Reyes 2016

Galaxia

 

Inauguramos en el blog nuestra sección de Literatura con este bello relato de María Belén Mateos Galán, hermosa dama y mejor persona 🙂

 

Ensueño de una noche de Reyes

…Y la estrella atravesó la ventana y los cristales –que cada noche lucían tras apagarse la luz de las habitaciones–. Destellos de plasma, rebosantes de gravedad y materia, iluminaban la estancia: las miradas de todos los que, acostados, deseábamos un nuevo día… sembrado de gratas noticias.

Bajo la almohada escondíamos pequeños retazos de papel, trazados de anhelos y dibujados de ansia, con colores verdes, azules y rojos. Bocetos imposibles que silenciaban un sentimiento y una esperanza.

Con los ojos entreabiertos, con el alma entre el sueño y el desvelo, observábamos la puerta entreabierta.

Y escuchábamos –sin oírlo– el silencio, suspirando y codiciando un leve ruido que nos impulsara a levantarnos, y curiosear en el salón común del orfanato… donde el árbol navideño seguía iluminando cada instante de aquellos días.

La espera se mostraba eterna, como todo tiempo en la inocencia y en la juventud, que cada segundo es un minuto, y cada minuto una hora entera… y cada hora un instante de eternidad.

La chimenea humeaba un fuego cálido y acogedor; el comedor se quedaba sembrado de restos de chocolate, mazapán y turrón; la cocina sembrada de platos y cacerolas rebosantes de risas y cantos. Un idílico paisaje de navidad y encanto, donde nuestros corazones latían y nuestras almas infantiles soñaban.

El alba tardó en llegar y tras las rendijas de la celosía el sol se hizo pronunciar. Los bostezos se mezclaron con las legañas, y éstas con las ilusiones de un nuevo amanecer nevado. Veinte escaleras nos separan de un pasado y veinte de un futuro disfrazado de corazón, en forma de visitas afanosas de protección.

Han pasado cinco años y aún siento ese rayo de esperanza que se filtró entre las rendijas de la persiana, inundando cada lecho de mis compañeros, cada instante una ilusión y cada momento una esperanza.

La vida fue agradecida con quien sin saberlo todo era soledad y ora dicha llena de felicidad.

 

3 de enero de 2016

María Belén mateos Galán